jueves, 5 de julio de 2007
La búsqueda de lo indestructible, y de lo duradero.
La duda de la certeza y de la mentira.
La extrañeza de los sucesos y las historias pendientes.
La tristeza de la pérdida y de la soledad.
La voluntad de decirlo y de callarlo.
La valentía de animarse y de cambiarlo.
La confusión de lo reclamado y de lo aclarado.
La mezcla de confusión y certeza.
La manía de encontrar coincidencias.
La gentileza de moverse y hablar.
La mala educación que es bienvenida.
La duda de la certeza y de la mentira.
La extrañeza de los sucesos y las historias pendientes.
La tristeza de la pérdida y de la soledad.
La voluntad de decirlo y de callarlo.
La valentía de animarse y de cambiarlo.
La confusión de lo reclamado y de lo aclarado.
La mezcla de confusión y certeza.
La manía de encontrar coincidencias.
La gentileza de moverse y hablar.
La mala educación que es bienvenida.
martes, 29 de mayo de 2007
miércoles, 2 de mayo de 2007
martes, 1 de mayo de 2007
Ella
Esa costumbre se tener siempre la misma expresión, siempre maquinando en detalles que no tienen importancia y son tan mínimos como molestos y fastidiosos. Esos comentarios que sólo ella hace, comentarios que deseas escucharlos y nada más, pero que siempre, nunca sabes cómo, terminas bajo ellos. Esa mirada y ese silencio en forma de presión y demostración de autoridad y enojo. No entiendo su manía, ni su estrategia. No la entiendo, hace meses que no nos entendemos.
lunes, 30 de abril de 2007
jueves, 26 de abril de 2007
Todo parece concreto, cerca y fácil. Pero cuando sentimos la presencia de su aroma se hace más incómodo y se generan nervios. Su perfume inconfundible, nadie tiene el mismo que él. Su nombre y su entrada crucial que hace que todos quedemos mudos. Su lista. su voz, su tono, su trato, y su virome roja o virobe azul. Su mirada, sus manos y mi apellido.
lunes, 23 de abril de 2007
miércoles, 18 de abril de 2007
miércoles, 4 de abril de 2007
Iniciando contacto

Apareció de repente en ese cuarto, en el que estabamos mi amigo y yo, en un ambiente de comodidad y tranquilidad y alegría y carcajada. Fue una rara entrada. No era como las de siempre. Con su olor raro, con su voz más ronca que lo que habituabamos escuchar, con una ropa distinta, con un pelo cambiado...
Habló, y siguió hablando, pero no se dirigía a nosotros, sino a él, mi amigo, y al principio me sentí una molestia, como sin entender lo que decía, que hasta hace un tiempo hablabamos de las mismas cosas. Algo que no entendía. Un tipo cambiado, que no me agradaba...
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